¿Por qué viajamos?

 

Viajamos para muchas cosas. Porque queremos conocer, descubrir un continente que duerme con historias por contar. Ver nuevos lugares, paisajes, pero sobre todo a la gente y sus costumbres que los distinguen entre sí. Conocer historias de sus personajes. Comprender el por qué de muchas cosas que hoy vemos a través de la computadora, los libros o la televisión.

 

Queremos estar de ese lado, vivir y contar nuestra parte de la historia y poder cotejarla con la que nos cuentan.

Viajamos también, porque la rutina nos los exigió. Por nuestra salud mental podría decirse. Para demostrarnos que estamos sanos, sobreviviendo a ese sistema que nos intenta imponer que no salgamos de él. Que las cosas son como están establecidas, y que viajar sin reloj es para unos pocos locos, que son mirados con extrañeza.

 

Creemos que también viajamos porque nos asustó el destino. De nuestra casa al laburo y del laburo al cementerio, escribió un día en su blog Martín, un amigo viajero.

Viajamos porque en algún momento se transformó en un sueño. Comprendimos que postergarlo era quizá aplazarlo para siempre. Entendimos el mensaje, vivir solo cuesta vida y nos dispusimos que debía ser una realidad.

Fue entonces que comenzamos a trabajar para ello. 

¿quienes somos?

De diferentes lugares, de distinta infancia, con amigos anteriores, nos encontramos y nos hicimos amigos de jóvenes en un pueblo a 250 km de Montevideo – Uruguay.

Somos, Diego, Fernando y Adrián. 27, 34 y 28 años respectivamente. Tres loquitos, impulsados por la curiosidad de descubrir el mundo, incentivados con la experiencia viajera de otro amigo, Martín.

Empezamos a planear un viaje, luego de decenas de tardes de mates, y unas cuantas noches de barcitos. Un viaje que en un principio parecía irrealizable, porque había que dejar todo a lo que estábamos acostumbrados y formaba parte de nuestra vida. Hasta que un día nos decidimos a hacerlo.Hay quienes piensan que viajar es para los que tienen plata. Nosotros desafiamos eso. No somos de familias adineradas.

Laburamos y ahorramos lo que pudimos, y salimos a la ruta con dos mangos, dejando nuestra vida de suficiente confort.

Quién iba a decir que lo enseñado en nuestras casas, “sacrificio y trabajo”, usualmente utilizados para que podamos ser insertados “correctamente” en el sistema, se convirtieran en pilares y principales herramientas para poder hacer este viaje.

Muy –pero muy- futboleros. Nacional y Peñarol son parte de eternas discusiones, que se suben bastante de tono. En la música sí, coincidimos. Allá donde toque La Vela Puerca, habrá una excusa para armarnos un viajecito al interior del país.

Adoptados por Montevideo, nuestros días de nuestra vida anterior al viaje, transcurría con trabajos en distintos rubros. Fernando en el área de la construcción, Adrián en la comunicación y otras cosas y Diego en los servicios y ventas, juntamos las herramientas para aprender desde cero, este rubro que por ahora desconocemos, que es ser viajero.

Tomar mate, frecuentar bares, -pero esquivando los bailes-, ir a la cancha y arrimarnos a los tambores, formaban parte de la parte linda de nuestra rutina.

En definitiva, tres amigos con el mismo fin, con una ruta incierta por conocer, convencidos de querer estar acá para poder contarlo

nosotros

Fernando. Me considero el más adulto de los tres, el responsable del grupo. Seguramente algo tendrá que ver ser el mayor, unos años por encima de ellos.

¿Qué decir de mi? A pesar de lo ansioso e inquieto, un tanto conservador, de gustos sencillos y con una gran ambición por descubrir el mundo y a mi mismo. Después de estar casi una década trabajando en un mismo lugar, la rutina y los motivos ya mencionados, decidí dar un vuelco a mi vida y subirme en esta Kombi. La incertidumbre, el desafío diario y el reinventarse dia a dia, provocan la adrenalina suficiente para que sea el combustible de este viaje.

Adrián. La rutina y la comodidad de tener todo a la mano en casa, me subieron a la Kombi. Me dicen acá mientras me describo, que ponga que soy bastante loco. Yo mientras tanto, digo que soy hiperactivo, entusiasta y bastante ansioso.

Mi sueño siempre fue ser periodista. Lo conseguí, trabajando por casi cinco años en Radio Oriental. Viajar por el mundo se impuso como nuevo objetivo, por lo que dejé la radio para pasar a trabajar en algo que me permitiera ahorrar y así poder realizarlo. Hoy, la inconciencia y las ganas de conocer, le ganaron al cagazo que no me dejaba largar.

Diego. Creo que soy el más simpático del grupo. Un tanto nómade, con una vida que podría calificarse como desordenada. Ansioso y un poco loco, son las características principales de mi personalidad.

Hoy me propongo tratar de conocer, de aprender de las culturas de este continente y desarrollar nuevas habilidades. Soy impulsivo hasta las pelotas, tanto que a veces –no tan a veces- hago cosas sin pensar, pagando las consecuencias. Pero creo que hoy, estoy en el camino correcto.

Yo. Una Kombi del año 94, con unos cuantos kilómetros encima, acondicionada con todos los elementos disponibles para poder llamarme su casa, puesta a punto y con los arreglos necesarios para salir a la ruta. Me bautizaron: La Mulita Viajera.

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