Un circuito de gente linda

10 May 2016

El camino que teníamos marcado era claro. Salimos de la provincia de Córdoba, tomamos la ruta provincial 55, luego la 20, para finalmente atravesar San Luis y tomar la autopista  7 y así llegar a Mendoza. San Luis, era una tramo a sortear lo más rápido posible para llegar a nuestro destino, al menos eso pensábamos hasta que las circunstancias que no teníamos previstas, volvieron a cambiar nuestros planes en el camino.

 

Entrando a la provincia de San Luis, Martín nos comenta desde Uruguay que Gisela y Álvaro querían hospedarnos en su casa en Potrero de los Funes. Nosotros conocíamos a Gisela solamente por historias, porque él había compartido parte de su viaje por Asia con ella. Ellos, dos viajeros de años, se sentían en la obligación de devolver lo que el camino les dio. Al igual que nosotros ahora, supieron valorar cuando alguien los recibía y les hacía más ameno el camino, por unas horas o por unos días.

 

Así llegamos a ese rincón de Potrero. Nos esperaban, para variar, con el almuerzo pronto.

Dedicaron su tiempo durante nuestra estadía a que ésta fuera lo mejor posible y que nos lleváramos un buen recuerdo de San Luis. Por la tarde aprontamos los mates y Álvaro nos hizo de guía por su pueblo, Potrero de los Funes, mientras que para el día siguiente nos dio un abanico de opciones de lugares a visitar y en las cercanías de la ciudad.
Con las cartas sobre la mesa elegimos La Carolina, un pueblo que fue una mina de oro un par de siglos atrás.

 

Partimos entonces  junto a Álvaro hacia el destino elegido, nos deleitamos con la ruta, el paisaje, las historias del lugar que las tiene bien conocidas y hasta realizamos un mini trekking, mientras  él sacaba un montón de fotos y filmaba, vocación que adoptó en sus años de viajero. Al regreso de esa tarde fuimos organizando la cena, Álvaro fue comunicándose con un par de amigos. En pocos minutos, sabíamos que seriamos siete personas cenando y el menú sería un  pollo al curri como lo hacen en India, por parte de uno de sus amigos que vivió dos años en aquel país.

 

Adriel fue el chef de esa noche, mientras que Ramiro -futuro viajero- se encargó de que no falte el vino en la mesa.  Una gran cena y una mejor sobre mesa, donde todos ellos, viajeros con experiencia, volcaron conocimientos y anécdotas de todo tipo.

 

 

Potreros de Funes, fue uno de esos parajes que nos  marcó en el viaje.  Álvaro, es una persona muy joven pero con una iniciativa constante. Se alejó de los escritorios y trabajos de rutina. Hoy sueña con seguir viajando, mientras recibe en su casa a viajeros que llegan y colaboran mediante el método de voluntariado Workaway, trabajan a cambio de techo y comida.

La experiencia, le permite a él y Gisela “seguir viajando” mientras preparan su próximo destino y acondicionan en su casa un camping para poder explotar una zona como San Luis como destino turístico.

 

Por cuestiones laborales, no  pudimos estar todo el tiempo que nos hubiese gustado con Gisela, pero nos encantó poder compartir aunque sea por momentos, al personaje de varias historias contadas por Martín.

 

El camino te va dando rutas de todo tipo, en esta oportunidad  fue más allá de rutas y lugares, fueron nuevos amigos que estamos seguros nos volveremos a cruzar.

 

 

Recomendación: Pueden visitar los trabajos de Álvaro, en el Facebook Travel By Pics – Viajando a través de fotos.

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