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"El regreso de Don Bigote y su amor por la bicicleta" o "El regreso de Don Bigote y su amor por la bicicleta"

9 Feb 2018

 (”Salí a buscarlo” o "Interpreto" eran los títulos que tenia en mente. Pero me parecieron aburridos. :D). «Las caritas no se si se ponen, ah sí, se ponen». 

Les cuento un poco más de mí, y toda esta "locura" por la bicicleta «¡pa contagiarlos!». Sé que soy redundante «¡pa contagiarlos!».
 
 

El siguiente texto habla de una historia de pasión. Un encuentro cercano entre "Don Bigote" y su eterno amor... «¿¡Ah!?... ¿lo qué?... Bueno, habla de que anduve en bici en Europa y que me voy de nuevo... pero es más divertido decirlo así».


"El regreso de Don Bigote y su amor por la bicicleta" o "El regreso de Don Bigote y su amor por la bicicleta" 
«¡A jugar!»

«...tenes que decirlo, escribirlo, “quiero-que-se-vean-más-bicis”».
Quiero que se vean más bicis. «¡Ahí tené...!».. 
Me “reenamoré” de la bicicleta cuando me fui de viaje por Europa en 2016. «No re de recontra. Re de "de vuelta”, “me enamoré de vuelta”. Si fuera de recontra lo pondría con tilde, pa que suene más lindo, y diferente, “Réenamorao el pibe”. Pero va sin...». Me encontré pedaleando en ese contexto, experimentando lo que ellos sentían. O al menos, era lo que yo interpretaba que ellos sentían. Y si no era así, era un sentimiento que yo “creaba” de esa interpretación «¿...ah?», que para mí era lindo, porque yo quería que así fuera, lindo, y fue. Es. «Que rara queda ahí solita, "es". No parece lo que vale, pero es. Ya suena raro decir "es". ¿no?».
Me acordé de cuando niño, del campito, de las rampas y carreras, de los dientes rotos, del liceo. Me pasó de todo por la cabeza, era como un un cine en la nuca. «Vale reír. Yo me reí acá».
Aprendí «sin querer» a ver las cosas desde otro punto, cuestionarme diferente. Cuestionarme. Solo con ver más bicicletas que en Uruguay, mi mente decía “¿Por qué allá no?, ¿qué diferencias hay?, ¿se podrá?”. Y una explosión de imágenes de bicis, de corbatas y pantalones, de timbres y caminitos, y… «ya, “una explosión”, se entiende...».
Así, sonriendo y con una sensación como de bola de algodón al final de la boca, me sentí al principio. No entendía mucho si era angustia, felicidad o qué. Me planteé más disfrutar del “hoy”, convencerme de que ese “amor” no iba a terminar cuando volviese a Uruguay. Fueron casi 4 meses, lo que duró mi viaje. «Después les cuento una historia con mi primer amor... de Holanda, en la feria...ufff ¡ta!, dejá de imaginar, dije "después", concentrate». 
Volver a Uruguay no me fue tan difícil. Tenía un hogar, una familia, estaba todo más o menos igual que cuando me fui. «Está». Pensar que todos me decían “te vas a querer cortar los güevos cuando vuelvas”. «¡Qué bolaso! Divino. Está divino el paisito».
Ya de vuelta y con todo ese cine mental, me pude plantear otra situación, cambiar algo, buscar otras cosas. Me reenamoré de Montevideo. «Otra vez lo del “re”... Podría poner “me volví a enamorar” y me ahorro toda esta tranza...» Apenas llegué me fui a la feria de Tristán a buscar una bici “vieja, antigua, barata” como la que había conseguido en Ámsterdam. "800 pé"«¡jajaja me encanta decir así, "pé"», vieja, como yo quería, la “ajusté” y le agregué todos los chirimbolos existentes apelando a mis hermosos gustos personales. «"debe ser un arbolito de navidá"...Riansé nomá…ya la van a ver». Pasé por lugares donde nunca había estado, vi paisajes que no sabía, sentí cosas que no conocía, sonreí más. Me propuse prestar más atención a ese simple vehículo que había hecho que mi cabecita cambiara demasiado. ¿Una bici?, sí una bici.
El punto está en que me propuse hacerlo. A pensar desde otro lado, a creer que sí existe el cambio. Querer es cambiar. A elegir una “excusa”, un punto de partida. ¿Y qué mejor para cambiar algo que querer hacerlo? En eso estoy, intentando cambiar, intentando aportar eso que me parece que puedo aportar, lo que me aportó a mí, que tan bien me hace sentir y que tan "sencillo" fué. Es. «"Querer"». Creo que todos podemos, la cuestión es proponerseló, crearseló, divertirse.  
Quizá toda esa "locura" solo exista en mi mente. Pero existe, porque existe en mi mente, porque lo siento, lo escribo.
De nuevo me voy a Europa, con Adrián. Ya sabiendo un poco lo que voy a buscar, pero a su vez con la certeza de que voy a encontrar esas "otras cosas" que seguro algo me van a enseñar. Porque me quiero mover. Porque quiero sentirme como me sentí la vez anterior para intentar contagiarlo hacia los demás, mis amigos, familia, a todos. ¡Yo me contagié! «nueve». Me enamoré con el simple hecho de ver “más bicis que en Uruguay”, de poder preguntármelo. Y lo que más fuerza me da, es saber que acá, en Uruguay, hoy se puede. Hoy quiero. Puedo. Solo resta intentarlo.
Jamás imaginé sentirme "así", jamás se me cruzó por la cabeza. Nadie me lo había mostrado, tuve que ir hasta ahí, a verlo, a vivirlo, a sentirlo. 
Hoy creo que no es necesario moverse físicamente para viajar. «No vale pensar en la maruja...bueno, vale sí».
Sé que ustedes no van a sentir igual, pero estoy seguro que si "hacen", "algo" van a sentir, lo que ustedes quieran. Inventen, interpreten. «¿¡Vas a volver locos a todos!?». Mirá si surge una historia para contar...
Proponeteló, create una historia, reíte, agregale imágenes, música, preguntas, sensaciones, todo lo que sea capaz de inventar la mente. Vas a ver que se siente. Porque al fin y al cabo todo lo que nos rodea no es más que nuestra mera interpretación. «Va, esa es mi interpretación». 
Creamos lo que sentimos, lo que interpretamos que sentimos.
Sentimos lo que interpretamos, lo que interpretamos que sentimos.
El mundo allá afuera sos vos interpretando.
¡Interpretá a tu favor! 
«Bueno, bueno... tranquilo...».

#ComunaBici

Horacio.

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